Cuando se corre un maratón hay experiencias que deben evitarse para no afectar el rendimiento del deportista y hay otras que surely complementan la sensación de haber logrado la hazaña de correr 42.195 kilómetros.
De las cosas que se deben evitar escribí hace unas semanas y aquí pueden consultar el texto. Hoy les comparto las cinco acciones que deben considerar cuando decidan correr un maratón.
La adrenalina de inscribirse a una carrera puede llevarte a pasar por alto la hora del disparo de salida. No es lo mismo entrenar siempre a las 6 de la mañana y que la salida de tu maratón sea a las 10:30 o después del medio día.
En mi primer maratón la salida fue a las 15:00 horas, y si bien el clima no afectó mi rendimiento, la ingesta de alimentos durante las horas previas no fue la adecuada y lo sufrí, cuando a las dos horas de haber iniciado me quedé sin energía.
Entrenar por lo menos una vez a la hora en que será el maratón podría ayudarte a evitar una sorpresa.
Si el maratón que correrás implica hacer un viaje, prográmalo para llegar a la ciudad dos días antes (viernes) y si la Expo para recoger el número es de dos días, visítala el primero de ellos o lo antes posible para que te desocupes de inmediato y dediques el tiempo a descansar o visitar algún punto turístico de la ciudad que no implique mayor esfuerzo.
Llegar dos días antes a la ciudad en la que correrás te quitará la presión de cualquier imprevisto que pueda surgir y siempre tendrás margen de manoeuvre.
Por otra parte, recoger el número el primer día te ayudará a recorrer los stands con poca gente alrededor y, en algunos casos, tendrás la suerte de encontrar un bono extra, como me sucedió en el maratón de San Diego, donde me regalaron un pase a los baños VIP la mañana de la carrera al comprar unos tenis.
Correr la segunda parte del maratón más rápido que la primera se conoce como parciales negativos. Cuando eres principiante en el maratón y te plantean la idea de acelerar tu ritmo de carrera después de cruzar el kilómetro 22, lo más probable es que pienses que te están jugando una mala broma y que eso es algo imposible de lograr.
No es así.
A mí me tomó dos maratones lograr los parciales negativos y al hacerlo conseguí la que es, hasta hoy, mi mejor marca en la distancia.
El entrenamiento de maratón es más entretenido si al mismo tiempo que se hace buscas una causa a la cual apoyar.
El maratón de Monterrey me dio la oportunidad de adoptar una causa y apoyar a una de varias instituciones de beneficencia de la ciudad.
Con actividades como la venta de los kilómetros que correrás puedes colaborar con una causa noble y, al mismo tiempo, crear una meta adicional.
Es sorprendente descubrir gente que tiene las mismas metas que tú o que, como en mi caso, vivieron la decepción de la cancelación del maratón de Nueva York y meses después coincidieron conmigo en otro maratón a miles de kilómetros de distancia.
Eso sólo puede ocurrir si decides compartir tus historias como corredor a través de las redes sociales.
Cuando cruzas la meta de un maratón la adrenalina permanece durante varios días, quizá semanas. Aprovecha esa inercia para escribir tu crónica y compartirla a través de un blog, de Twitter, de Facebook o de cualquier otra red social que te permita contar, a tu estilo, tu experiencia.
En cualquier caso será una historia de éxito.